Tips para empezar a meditar y sostener la práctica

Pequeñas acciones que pueden transformar tu relación contigo mismo

Si bien la meditación puede suceder en cualquier lugar, en cualquier momento y en cualquier estado, hay formas de facilitar que la práctica se vuelva algo natural, accesible y, sobre todo, sostenible. Como toda disciplina interna, meditar requiere intención, constancia y espacio para escucharnos de verdad.

Aquí te comparto algunos tips para iniciar (o retomar) la práctica meditativa con más claridad y amabilidad.

1. Crea un espacio para ti

No necesitas un cuarto especial ni tener todo decorado como en Instagram, pero sí es importante que tengas un rincón propio, limpio y en orden. Puede ser un altar, una esquina con una vela, una planta, algo que te recuerde que ese lugar es tuyo, sagrado.

Un espacio armonioso te permite conectar mejor con lo interno.

Así como está tu casa, está tu mente.

Y si la meditación es el momento en que vas a conectar con tu divinidad o tu yo superior, ¿cómo la vas a invitar si el entorno está sucio o caótico?

2. El cuerpo también es parte del templo

Antes de meditar, es recomendable estar limpio: haberte bañado, cepillado los dientes, sentirte fresco. No es por estética, sino por respeto a ti mismo. El cuerpo también se alinea con la energía que deseas mover.

Meditar con ropa cómoda, con la espalda recta, con el pecho abierto… todo eso ayuda a que la energía fluya mejor y la mente se acomode con más facilidad.

3. Define un horario (y no lo negocies demasiado)

Puedes meditar en la mañana para arrancar el día con presencia, o por la noche como cierre y recogimiento. El horario no es lo más importante, lo importante es que sea constante.

Puedes empezar con 3 a 5 minutos. No necesitas hacer una hora o dos. Lo esencial es la calidad de tu presencia, no la duración.

Con el tiempo, puedes aumentar un par de minutos por semana, hasta que se vuelva un hábito natural.

4. Usa recordatorios durante el día

Un truco que me funcionó fue poner alarmas cada 5 o 10 minutos que decían: “Respira”. Me recordaba volver a mí, enderezar la espalda, abrir el pecho, y regresar a mi cuerpo. Eso también es meditar: volver una y otra vez al momento presente.

5. Rodéate de quienes también practican

No necesitas que todo tu entorno medite. Pero tener al menos una o dos personas con quienes puedas compartir tu experiencia, dudas o crecimiento, puede ser muy valioso. La comunidad sostiene, refleja y amplifica.

6. Escoge una práctica… pero sin rigidez

Puedes probar varias formas de meditación: caminando, guiada, con mantras, en silencio, con música.

No tienes que casarte con una sola. Lo importante es encontrar cuál te sostiene en este momento.

Una semana puedes hacer caminatas conscientes, otra semana meditación en quietud, otra semana usar una app. Lo importante es que no lo sueltes del todo.

7. No esperes siempre sentir ganas. Pero sí permítete entrar

La meditación también es un acto de disciplina, pero no desde la exigencia, sino desde el amor. No es obligación. Es un regalo.

Y como cualquier regalo importante, necesita tiempo, constancia y cuidado.

Si una semana no logras meditar todos los días, está bien. Solo procura no dejar pasar más de dos días sin hacerlo. A la tercera ausencia, el hábito se debilita.

8. El cuerpo, la mente y el espíritu deben alinearse

Una meditación profunda no es solo “pensar en nada”. Es estar consciente del cuerpo, alinear la postura, calmar la mente y abrir el corazón.

Cuando una parte no está en armonía, lo vas a sentir. Y esa también es parte de la práctica: observar sin juzgar.

¿Te gustaría iniciar o fortalecer tu práctica meditativa?

Puedo acompañarte a diseñar un espacio y una rutina de meditación que se ajuste a ti. Desde la respiración hasta prácticas más profundas.

Ya sea que estés comenzando o quieras llevar tu práctica al siguiente nivel, podemos hacerlo juntos, con claridad y sin rigidez.

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Un espacio para aprender a meditar desde tu ritmo, tu historia y tu presente.

Lo que vivimos en profundidad merece ser sostenido con presencia. Si algo de este texto resonó contigo, quizás sea momento de seguir explorando tu proceso con guía.

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Respeto hacia las raíces ancestrales

Honramos las sabidurías ancestrales que han inspirado parte de nuestro camino.
Reconocemos y respetamos a los pueblos originarios que han resguardado estas prácticas de sanación desde tiempos ancestrales.

Desde DeepAjna reconocemos que muchas prácticas de consciencia tienen raíces en culturas indígenas ancestrales.
Buscamos honrar esas tradiciones con respeto, gratitud y ética, sin apropiarnos ni representar aquello que no nos corresponde. Parte principal de nuestro compromiso es visibilizar y apoyar a las comunidades que han resguardado estas sabidurías a través del tiempo.
Valoramos profundamente la sabiduría y la medicina de los pueblos originarios, especialmente de las comunidades amazónicas como el pueblo Shipibo-Konibo, guardianes de saberes ancestrales, y reconocemos en especial, la herencia espiritual de los pueblos originarios de América Latina, incluyendo la sabiduría tolteca y el legado de los “niños santos” —los hongos sagrados— difundido a través de guardianas como María Sabina.

Nuestro compromiso es acompañar procesos de sanación contemporánea desde el respeto, la gratitud y la ética, reconociendo el valor y la profundidad de las raíces que nos preceden.

Geyner Orozco Barajas

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Psicólogo clínico | Terapeuta psicodélico | Fundador de DeepAjna

Hola! Me llamo Geyner, Soy mexicano y actualmente vivo en Toronto, Cánada. Me formé como psicólogo clínico y tiempo después me especialicé  en sexualidad clínica con perspectiva de género, aunque mi enfoque profesional se ha ido expandiendo con los años hacia territorios menos convencionales, pero profundamente transformadores; Me certifiqué como integrador psicodélico en ICEERS, y también me he formado en  cursos como  “Aumentando la seguridad en ceremonias con plantas de poder en contextos NO nativos”, fortaleciendo mi compromiso de ofrecer espacios seguros, respetuosos y profundamente humanos.

Desde hace más de una década me he interesado por los estados expandidos de consciencia, me he dedicado a explorarlos en primera persona desde un espacio consciente y terapéutico como vía de transformación personal y espiritual.

He profundizado en prácticas como la meditación, el yoga Kundalini, desde hace algunos años he tenido la oportunidad  de explorar con mucho amor y respeto los estados no ordinarios de consciencia a través del poder  de las plantas ancestrales como la Ayahuasca, los niños santos (hongos psilocibios), la Xanga, la Santa María (cannabis) y el kambó Esta experiencia vivencial, más allá del estudio académico, ha sido uno de los pilares de mi formación como acompañante en procesos de expansión.

Desde hace 5 años participo activamente en el acompañamiento y servicio en  ceremonias de plantas y medicinas ancestrales, retiros  y sesiones de acompañamiento individual, combinando mi formación clínica con mi experiencia directa en el mundo psicodélico. También he colaborado con escuelas en proyectos de educación sexual y programas de desarrollo académico en diferentes áreas de la psicología.

En DeepAjna, integro todo este camino —mi experiencia profesional, mi recorrido personal y mi conexión espiritual— para acompañar procesos terapéuticos desde un lugar de presencia, respeto, amor y curiosidad por la consciencia expandida.

Creo profundamente que nadie puede guiar a otros por territorios que no ha transitado. Por eso, el trabajo interno y el compromiso con mi propio proceso son la base de todo lo que que comparto en este proyecto de DeepAjna que nace desde un lugar por ofrecer espacios amorosos y consientes a quienes exploramos nuestra consciencia desde diferentes dimensiones.

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