Historia, potencial terapéutico, riesgos y una experiencia de transformación

¿Qué es el LSD?

El LSD (ácido lisérgico dietilamida) es una sustancia psicodélica semisintética, derivada del hongo Claviceps purpurea, que afecta la percepción, la cognición y el sentido del yo. Es uno de los compuestos más potentes conocidos en términos de su capacidad para alterar la conciencia.

Analogía

Imagina que el cerebro es una orquesta sinfónica. Bajo condiciones normales, hay un director (la Red por Defecto) que coordina todo. El LSD suspende momentáneamente ese director, y los instrumentos (redes cerebrales) comienzan a improvisar. El resultado puede ser una armonía caótica, una genialidad inesperada, o ambas.

Breve historia psicodélica

  • 1938: Albert Hofmann sintetiza el LSD en Suiza, buscando derivados terapéuticos del cornezuelo del centeno.
  • 1943: Descubre sus efectos tras absorberlo accidentalmente — lo que conocemos como el “Bicycle Day”.
  • 1950s-60s: Psicoterapeutas e investigadores exploran su uso en contextos clínicos para tratar depresión, adicciones, y ansiedad.
  • 1970s: Su uso descontrolado y la reacción política provocan su prohibición y el estancamiento de la investigación.
  • 2000s en adelante: Renacimiento psicodélico: universidades como Johns Hopkins, Imperial College y MAPS reabren estudios con diseño riguroso y resultados prometedores.

¿Cómo actúa el LSD en el cerebro?

El LSD actúa como agonista parcial del receptor 5-HT2A, uno de los receptores de serotonina más importantes para la cognición, la percepción y el sentido de la identidad.

Esto desregula temporalmente el funcionamiento de la Default Mode Network (DMN), una red cerebral asociada con la narrativa del ego, la autopercepción y la rumiación. Su desactivación produce estados de disolución del yo, percepción expandida y reconfiguración emocional.

Analogía visual

Normalmente iluminamos la realidad con una linterna enfocada. El LSD apaga esa linterna… y prende una luz panorámica que revela conexiones y estructuras que siempre estuvieron ahí, pero que no veíamos.

Potencial terapéutico del LSD

Estudios recientes han mostrado que el LSD, en contextos terapéuticos bien guiados, puede beneficiar a personas con:

  • Depresión resistente al tratamiento.
  • Ansiedad existencial, especialmente en enfermedades terminales.
  • Adicción al alcohol y otras sustancias.
  • TOC (trastorno obsesivo-compulsivo).
  • Trastorno de estrés postraumático, en fases exploratorias.
  • Desregulación emocional crónica, con acompañamiento psicoterapéutico.

Su capacidad para abrir una ventana temporal hacia estados de percepción no ordinaria facilita procesos de insight, recontextualización de traumas, y reconfiguración de patrones de pensamiento.

¿Cómo se vive una experiencia con LSD?

La experiencia con LSD es altamente subjetiva, pero suele implicar:

  • Alteraciones visuales y sensoriales: colores más intensos, formas cambiantes, sinestesia.
  • Cambios en la percepción del tiempo y el cuerpo.
  • Disolución del ego: la separación entre “yo” y “mundo” se vuelve borrosa.
  • Acceso a memorias profundas, emociones reprimidas o nuevos niveles de autocomprensión.
  • Estados místicos o transpersonales, según la preparación y el entorno.

Sobre el entorno: Set & Setting

La calidad de la experiencia depende enormemente del “set” (estado mental, intención, preparación) y el “setting” (entorno físico y humano). No es lo mismo hacerlo en un festival sin contención que en un proceso terapéutico con integración.

Riesgos y consideraciones éticas

Aunque el LSD no genera adicción ni es neurotóxico, tiene riesgos reales:

  • Desencadenar psicosis latente en personas con predisposición.
  • Mal viaje: ansiedad, paranoia, disociación, especialmente sin guía.
  • Persistencia de alteraciones perceptuales (HPPD) en casos raros.
  • Activación de traumas sin capacidad de integración posterior.

¿Para quién sí, y para quién no?

Puede ser adecuado si:

  • Hay un deseo auténtico de exploración interior.
  • Se cuenta con apoyo terapéutico o una guía segura.
  • Se ha investigado y se actúa desde la responsabilidad.

No se recomienda si:

  • Hay historia familiar de esquizofrenia o bipolaridad tipo I.
  • Se busca escapar del dolor sin acompañamiento.
  • No hay preparación emocional o se encuentra en crisis activa.

Mi experiencia personal con el LSD

Mi experiencia con LSD fue uno de las primeras experiencias que me ayudaron a abrir la puerta hacia los estados expandidos de conciencia. No fue un evento casual, sino un momento profundamente estructurado dentro de un camino de búsqueda interna que llevaba tiempo ya sucediendo.

Durante esa experiencia, me confronté con aspectos de mí que no había querido mirar. Viejas heridas, patrones inconscientes, partes olvidadas de mi historia —todo se presentó no como una amenaza, sino como una invitación al entendimiento. Fue un proceso importante en mi autoexploración. No fue fácil. Pero me ofreció claves que más tarde pude integrar con terapia, cuerpo, y trabajo emocional.

No lo veo como una “cura”, sino como un espejo poderoso, que mostró con claridad lo que estaba listo para ver.

Cierre: El LSD no es una vía de escape, es una vía de entrada

El LSD no es para todos. Y eso está bien.

Pero para algunas personas, en ciertos momentos del camino, puede ser una puerta hacia una dimensión más amplia de la conciencia. No es la respuesta en sí misma. Es una herramienta. Un catalizador. Un espejo. Y como todo espejo, puede mostrarte tanto belleza como sombra.

Lo esencial no es lo que ves durante el viaje, sino lo que haces con eso después.

En un mundo tan mental, el LSD puede ser una medicina del alma. Pero solo si se le honra con la profundidad que merece.

Lo que vivimos en profundidad merece ser sostenido con presencia. Si algo de este texto resonó contigo, quizás sea momento de seguir explorando tu proceso con guía.

Comparte esta nota:

Descubre más

Respeto hacia las raíces ancestrales

Honramos las sabidurías ancestrales que han inspirado parte de nuestro camino.
Reconocemos y respetamos a los pueblos originarios que han resguardado estas prácticas de sanación desde tiempos ancestrales.

Desde DeepAjna reconocemos que muchas prácticas de consciencia tienen raíces en culturas indígenas ancestrales.
Buscamos honrar esas tradiciones con respeto, gratitud y ética, sin apropiarnos ni representar aquello que no nos corresponde. Parte principal de nuestro compromiso es visibilizar y apoyar a las comunidades que han resguardado estas sabidurías a través del tiempo.
Valoramos profundamente la sabiduría y la medicina de los pueblos originarios, especialmente de las comunidades amazónicas como el pueblo Shipibo-Konibo, guardianes de saberes ancestrales, y reconocemos en especial, la herencia espiritual de los pueblos originarios de América Latina, incluyendo la sabiduría tolteca y el legado de los “niños santos” —los hongos sagrados— difundido a través de guardianas como María Sabina.

Nuestro compromiso es acompañar procesos de sanación contemporánea desde el respeto, la gratitud y la ética, reconociendo el valor y la profundidad de las raíces que nos preceden.

Geyner Orozco Barajas

cédula profresional: 14823461

compressed_image_1

Psicólogo clínico | Terapeuta psicodélico | Fundador de DeepAjna

Hola! Me llamo Geyner, Soy mexicano y actualmente vivo en Toronto, Cánada. Me formé como psicólogo clínico y tiempo después me especialicé  en sexualidad clínica con perspectiva de género, aunque mi enfoque profesional se ha ido expandiendo con los años hacia territorios menos convencionales, pero profundamente transformadores; Me certifiqué como integrador psicodélico en ICEERS, y también me he formado en  cursos como  “Aumentando la seguridad en ceremonias con plantas de poder en contextos NO nativos”, fortaleciendo mi compromiso de ofrecer espacios seguros, respetuosos y profundamente humanos.

Desde hace más de una década me he interesado por los estados expandidos de consciencia, me he dedicado a explorarlos en primera persona desde un espacio consciente y terapéutico como vía de transformación personal y espiritual.

He profundizado en prácticas como la meditación, el yoga Kundalini, desde hace algunos años he tenido la oportunidad  de explorar con mucho amor y respeto los estados no ordinarios de consciencia a través del poder  de las plantas ancestrales como la Ayahuasca, los niños santos (hongos psilocibios), la Xanga, la Santa María (cannabis) y el kambó Esta experiencia vivencial, más allá del estudio académico, ha sido uno de los pilares de mi formación como acompañante en procesos de expansión.

Desde hace 5 años participo activamente en el acompañamiento y servicio en  ceremonias de plantas y medicinas ancestrales, retiros  y sesiones de acompañamiento individual, combinando mi formación clínica con mi experiencia directa en el mundo psicodélico. También he colaborado con escuelas en proyectos de educación sexual y programas de desarrollo académico en diferentes áreas de la psicología.

En DeepAjna, integro todo este camino —mi experiencia profesional, mi recorrido personal y mi conexión espiritual— para acompañar procesos terapéuticos desde un lugar de presencia, respeto, amor y curiosidad por la consciencia expandida.

Creo profundamente que nadie puede guiar a otros por territorios que no ha transitado. Por eso, el trabajo interno y el compromiso con mi propio proceso son la base de todo lo que que comparto en este proyecto de DeepAjna que nace desde un lugar por ofrecer espacios amorosos y consientes a quienes exploramos nuestra consciencia desde diferentes dimensiones.

Add Your Heading Text Here